¿Quién es MÖMÖ?

Siempre tuve pilas de papel.

En cualquier cajón, esperando una instrucción. Hojas de colores que no servían para nada hasta que alguien —yo— decidía que sí.

Hola, soy Mon (MÖMÖ)

Empecé a doblar papel con 13 años, sola, con un libro y mucha paciencia. Siempre me obsesionó lo mismo: que todo encaje, que no haya trampa, que la arista sea exacta. No buscaba relajarme; buscaba resolver un problema geométrico con las manos, hasta que el pliegue saliera perfecto a la primera.

Lo que empezó como una obsesión por la simetría perfecta se convirtió, hace dos años, en MÖMÖ Lab.

Mon, fundadora de MÖMÖ Lab

Tras años en el mundo de la ingeniería química y el marketing corporativo, hubo un momento en el que paré. Me pregunté qué me quedaba cuando quitaba todo lo que no había elegido. Y lo que quedó fueron mis manos doblando papel.

 

De ahí nació el laboratorio: el mismo rigor que exige una fórmula, el mismo criterio que exige una estrategia de marca, aplicados a algo que se pudiera tocar. Cada módulo es una decisión. Cada degradado, una hipótesis puesta a prueba con color.

 

Cada arista de cada módulo se integra con la siguiente sin necesitar una gota de pegamento. Es ingeniería pura: líneas rectas, ángulos exactos, tensión y fricción calculadas para que la estructura se sostenga sola. De vez en cuando me permito una figura reconocible —una grulla, un elefante, una flor, un corazón— pero la base nunca cambia: geometría que se une por precisión, no por cola. El único momento en que aparece el pegamento es cuando la pieza terminada se monta sobre el lienzo final.

 

Cada pieza que ves la corto yo, la pliego yo, la ensamblo yo, a mano, en España. No hay máquinas, no hay producción en serie. Solo papel, precisión y color que no pide permiso.

Quiero que cuando alguien entre a tu casa y vea la pieza, pare. Que pregunte. Que no pueda creer que está hecha a mano.

Si no vibra, no es MÖMÖ.

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